"Scribere me aliquid et devotio iubet"

"Scribere me aliquid et devotio iubet" San Bernardo de Claraval

Ya no le temo al blanco...

"Noto mis palabras libres y a la vez con peso. El peso se lo dan los hechos por los que he pasado, aunque ya se han convertido en alas y plumas que la hacen volar, tan ligera como grave. Sólo ahora que tengo peso, sé volar" Alessandro D´Avenia.

sábado, 12 de septiembre de 2009

El sujeto ausente (M.B.)

"Transfiguración" Andrei Rublev


«Me imagino amigo mío –dice Versilov al adolescente-, que la lucha ha terminado. Después de las maldiciones, los silbatos y el barro, ha vuelto el silencio; los hombres han quedado solos como era su anhelo. La antigua idea sublime ha desaparecido; el gran dador de fuerza, del que obtenía alimento y calor durante tanto tiempo, ha desaparecido como si se alejara un inmenso sol en el fondo de las telas de Claudio Lorena. Parece el fin del mundo. De pronto, los hombres comprenden que se han quedado solos, de repente se sienten totalmente huérfanos. Querido muchacho, nunca he podido imaginar a los hombres como seres ingratos y embrutecidos. Estos hombres abandonados se estrecharán entre ellos más tiernamente; se tomarán la mano y comprenderán, de allí en más que representan uno para todo el universo. Y porque la gran idea de la inmortalidad ha desaparecido, los hombres trasladarán ese sobrante amor, que antes consagraban a la visión de la vida eterna, al mundo, a la naturaleza, a sus semejantes, a cada brizna de hierba. Amarán la tierra y la vida apasionadamente, en la medida en que, gradualmente, se acostumbren a ver en ellas el principio y el fin de todas las cosas. Las amarán con un amor muy particular y diferente del de antaño. Observarán y descubrirán fenómenos y misterios hasta entonces insospechados en la naturaleza, gracias a que mirarán el mundo con ojos nuevos, como el amante mira a su bienamada. Al despertar se apresurarán a abrazarse, sabiendo que tienen los días contados y que es lo único que les queda y que pueden poseer. Trabajarán unos para otros y donarán su salario y serán felices nada más que por ese acto. Los niños sabrán que podrán encontrar un padre o una madre en cualquiera. Al mirar la puesta del sol cada uno pensará: mañana será quizá mi último día, pero no importa. Cuando yo no esté habrá otros, y después sus hijos. Lo que los sostendrá, entonces, no será ya la esperanza de una vida ultraterrena, sino la idea de que otros los reemplazarán en esta tierra amándose y temblando siempre los unos por los otros. ¡Ah, sí! Se apresurarán a amar para ahogar en lo profundo de su corazón su inmensa tristeza. Cada uno será valiente y orgulloso para sí, pero se volverá tímido para con los demás y temblará por la vida y felicidad del otro. Serán naturalmente tiernos sin sentirse incómodos por ello y se acariciarán como si fueran niños. Al encontrarse cruzarán miradas profundas y llenas de sentido, repletas al mismo tiempo de amor y sufrimiento» "El adolescente". Dostievski.

«-“¿Qué será después de esto del hombre, sin Dios y sin vida futura? Porque entonces todo será lícito”

-“¿Es que acaso no lo sabias?”. y se echa a reír» "Los hermanos Karamazov". Dostoievski.

A partir de los trabajos que he hecho, he visto que Foucault en cierta manera quiere ser el hombre de la libertad, podríamos preguntarnos por su concepción de esta, ya que para él la libertad empezaría por deshacernos de ese dios que esclavizaba, de ese que nos hacia participar de un saber, pero luego no es claro hacia dónde nos lleva, aunque claramente se vea que una libertad sin Dios se destruye a sí misma, «si la vida carece de sentido y la inmortalidad no existe, los hombres no tienen otro recurso que estrecharse unos contra otros... y tratar de organizar la felicidad en la tierra». Tal como lo anuncia Varsilov, pero en el discurso de éste se deja entrever también un dolor, una tristeza desentendida, algo que por sí solo no podría sostener, esa felicidad y libertad no es más grande que los límites impuestos ya - recordando a Shakespeare:""Hay más cosas en cielo y en tierra o Horacio que en tu filosofía".- , porque el mundo de Varsilov no existe, o bien sería bastante estrecho; quedarse en su discurso sería quedarse en la superficie del problema, y «nunca se consigue nada precisamente porque nunca se va al fondo... pero quizá baste con permanecer siendo lógicos hasta el final», sólo entonces veríamos que desde lo más hondo de sus entrañas sale un grito desesperado una exigencia de unión, de una unidad dinámica, que sólo un dios desconocido le podría sugerir... pero que sólo el Dios conocido, el Dios hecho carne, le podría dar; desde lo hondo de las entrañas surge la exigencia del nexo, la exigencia del sentido; lo cual provoca un nuevo cambio en la relación sujeto-objeto, mejor dicho no un cambio, sino un ajuste en la mirada, un apego a la realidad que, en estos tiempos, de otra manera es inconcevible; pero esto lo veremos más adelante, mientras sigamos el camino... ¿Caminamos?

[...]

«Deseo, te he arrastrado por las calles, te he dilapidado en los campos, te he emborrachado en la ciudad, te he emborrachado sin quitarte la sed, te he bañado en las noches de luna llena, te he llevado por doquier, te he mecido sobre las olas del mar. Deseo, deseo, ¿qué puedo hacer contigo? ¿Qué quieres pues? ¿Cuándo te cansarás?» (A. Guide)

Una cosa más se puede entrever, y es que esta confesión para un saber es el único método que queda de relato, así es también como trabaja Foucault. Pareciera que siempre nos atrapamos en el lenguaje, y el lenguaje sin Logos. Habría que terminar echándose a reír... y preguntar si acaso Foucault no lo sabía. Porque al fin y al cabo siempre quedará sólo el sujeto ausente. Porque “si Dios no existe está todo permitido”, hasta observar y comer miel mientras los niños caen a la maquina devoradora (situción actual de la política, o no?)... y esto Dostoievski ya lo había adelantado


Es parte de un trabajo hecho el semestre pasado sobre Foucault...varias de las citas son tanto derechamente de libros de Dostoievski, como de "El espíritu de Dostievski", de Nicolás Berdiaev, y debo decir que también varias de las reflexiones son a partir de él, y el Sentido religioso.



martes, 8 de septiembre de 2009

Danos un corazón...


The Old Testament Trinity, by Andrei Rubliov, Ca. 1370-1430

«Paradoja del justo doliente, sentimiento del valor único del dolor, respeto a los suplicantes, presentimiento de la grandeza de vivir, pese a todo, resignado, en el infortunio, presentimiento, en fin, de la consolación de los dioses y del perdón de las ofensas, tal es tal vez el legado más precioso que nos dejó Grecia. ¿No merece la pena sufrir mil muertes para salvaguardar esos valores? ¡Más qué impenetrable oscuridad en lo tocante al por qué de este sufrimiento y a la razón profunda del respeto del dolor! ¡Qué ausencia total de alegría en la tribulación! Muro, muro opaco, infranqueable, con que tropieza el alma antigua...

Cuando hayamos mostrado la oscuridad del más allá en los antiguos, su idea desesperada de que la muerte es el fin de todo, podréis entrever desde qué abismo de dolor y de tinieblas clamó a Dios el alma antigua.

Que su clamor pase a ser el nuestro. Rehagamos en nosotros un alma precristiana. Sí, vosotras, sombras preclaras, vos, Antígona,, que llorasteis por vuestra muerte y comprendisteis que no la merecíais; vos, Heracles, que habíaislo hecho todo por los desventurados y os resignasteis a vivir sin esperanza; vos, Hipólito, deliciosa, ¡ah!, demasiado deliciosa, visión de juventud pura, entusiasta, mística; vosotros todos, a quienes hemos evocado aquí en este nuevo género de nékuya, quedaos cerca de nosotros, vivid en nosotros, dadnos vuestra nobleza, vuestra angustia, vuestro clamor inconsciente hacia el Evangelio, a fin de que, cuando recibamos a Cristo, podamos comprender, `como niños recién nacidos, inocentes y razonables`, la inanerrable nueva del mensaje evangélico.

Que nosotros, que lo hemos recibido todo de manos de nuestra madre carnal, de manos de nuestra madre espiritual, la Iglesia, jamás tengamos que sonrojarnos por nuestra poca virtud ante aquellos que nada tenían y, no obstante, tan grandes fueron.» Así sea.

Sabiduría griega y paradoja cristiana. Charles Moeller.

lunes, 31 de agosto de 2009

Déjame decirte que aún te temo...

Vacaciones en Ancud, Chiloé. Febrero 2008.

"No tengo que decirte que aún te quiero
tú sabes cuánto me oprime el corazón,
y conoces la ternura insoportable
que me vapuleó cuando nos conocimos.

No tengo que decirte que aún te quiero
pero deja que te diga que aún te temo,
a ti, que no has vulgarizado estos largos años,
a ti, que abres tus ojos inmortales
y haces que nos encontremos por primera vez.
Tápate la cara, que aún te tengo miedo."
De G.K.C. a F.B.

No tengo que decirte que aún te quiero... pero deja que te diga que aún te temo... Es cierto que sorprende la fantasía de Dios, y ¡de verdad que hasta regalonea!. Empezar el día con el Gloria, para estar más despiertos a su paso, a Su estar y ser entre nosotros, pero también riéndonos y jugando, es con-movedor pensar que también allí esté, porque no nos reímos por olvido, sino precisamente por la certeza de “esto”, que sea para siempre, viendo nuestros límites, pero es más, su Presencia es más, es como si desde siempre haya pensado esta amistad; es cierto, pasa a través de nuestras pobres humanidades, y “somos ricos que saben que no merecían serlo”. Cristo, me dijo un amigo, es como una llave, “la llave” que abre todas las puertas, ¡cómo es de concreto y cierto esto! Abre sobretodo el corazón del hombre –recuerdo muchos encuentros concretos, un nombre solo no provoca eso, pero un Hombre sí, sólo una verdadera Presencia puede hacernos entrar en un diálogo así-, descubre su corazón. Qué decir, en unos lugares, con unas personas es tan evidente Su presencia, en otros es más difícil, o por lo menos, es menos evidente reconocerLo... pero está, tiene que estar, si no antes tampoco estaba... Él no nos engaña, no abandona -sin embargo nosotros lo olvidamos-, Él siempre algo quiere decir... en vez de sólo ausencia intentar que sea espera... “Señor, que yo te vea es la mañana”... recuerdo a Chesterton y la juventud del Padre, que constantemente dice ¡que lo haga otra vez!... y lo hace otra vez... no tengo que decirte que aún te quiero... pero déjame decirte que aún te temo...

...Breve, sencillo y bello momento... qué bello conocer cómo Jesucristo era humano, reconocerse en las preguntas de los apóstoles, lo leí muy lento, pensando en las palabras, en cómo las diría don Giuss, me conmoví muchísimo, por cómo he vivido este tiempo, porque la amistad con “uno” ha sido volver al estupor del inicio, volver a preguntar quién es este, reconocer esa mirada que me aferró una vez en otro –el acontecimiento princeps-, se ha hecho tan claro el camino, como si la vocación en este momento partiera de seguirlo a él; descubro cómo he mirado este tiempo en su compañía, frente a quién, en qué momento se me han hecho más evidentes estas preguntas (siempre teniéndote muy presente –el acontecimiento princeps-); esa tarde hablábamos de las imágenes que tenían los demás, de su apego a ellas, pero eran imágenes que también tenían los apóstoles –esto es tremendamente liberador-, y sin embargo su apego a Él, a la respuesta de su vida hecha carne, a la ternura de su vida presente, su pertenencia a ÉL era más grande, ni siquiera sumando y restando, era evidente, sin embargo no les quita el desafío a la razón, ama su libertad por sobre todo, así como a nosotros hoy... es un trabajo... me con-mueve otra vez recordarlo, cómo ha sido conmigo, cómo lo viven mis amigos, cómo es algo que nos sucede a todos, sin embargo es tan personal, es una relación tan propia... fue muy sencillo pero a la vez de lo más realista, es como si llegar a Él así, fuera “la llave”, ¡lo es!

...No tengo que decirte que aún te quiero... pero déjame decirte que aún te temo... a ti, que abres tus ojos inmortales y haces que nos encontremos por primera vez. Tápate la cara, que aún te tengo miedo...

viernes, 28 de agosto de 2009

Una correspondencia del Cielo


“Es este instinto inmortal de lo Bello el que nos hace considerar el mundo y todas sus bellezas como un reflejo, como una correspondencia del Cielo. La sed inextinguible de todo lo que está en el más allá y que la vida revela, es la prueba más viva de nuestra inmortalidad.

Con la poesía y a través de la poesía, con la música y a través de la música, el alma intuye la luz que resplandece más allá de la tumba; y cuando una poesía perfecta hace brotar la lágrimas en los ojos, estas lágrimas no son signo de gozo excesivo, sino más bien testimonio de una melancolía irritada, de una exigencia nerviosa, de una naturaleza exiliada en lo imperfecto, que anhelaría poseer ya, en este mundo, un paraíso revelado” (C. Baudelaire)

martes, 25 de agosto de 2009

Eres siempre Tú

Ancud, Chiloé. febrero 2008


Era perfecto,
pero aun no lo había podido escribir;
no he podido gozar leyéndolo.
A veces me angustia
porque quizá solo exista en mi mente.
Quizá exista, pero en otro plano
...lejano al mío...
Amor, idealización,
me angustia,
aunque también me con-mueve,
pues sin ello no podría vivir
... las esperanzas resucitan cada día...
Aunque no se si en este momento se estén velando.
Simplemente te vi, las ideas se esfumaron
y mi mente en blanco...
Primeras palabras escogidas al azar
... apropiadas?
Lo sabré con el tiempo.
Y esa esperanza sigue renaciendo o cambia de nombre...

(es un texto del 2007... el tiempo del barquito...)

(Hoy)
Es cierto,
es perfecto, y aun no lo he podido escribir...
aunque he gozado leyéndolo...
sí, aun me angustia a veces...
pero es precisamente porque no sólo existe en mi mente, porque existe, y no en un plano lejano al mío...
"es una cosa de otro mundo...pero en este mundo".
Amor sí, idealización a veces -cuando dejo de mirarlo-.
Y sigue con-moviéndome: ¡me hace trepidar!...
y sin ello no podría vivir, absolutamente cierto.
las esperanzas resucitan cada día, ¡mi vida resucita cada día...!
y en este momento están renaciendo...
vivo en Vigilia Pascual...
Te vi, las ideas se esfumaron, pero quedaste tú, tú, tú... yo en siliencio...
las primeras palabras pensadas... ¿apropiadas?...
lo sabré con el tiempo, aunque no me pedías ser apropiada, sino simplemente decirlas...
la Palabra era más sencilla de lo que creía...
y esa esperanza paradógica, encarnada, que carga la Cruz me vuelve a salvar...
y no cambia de Nombre: eres siempre Tú...Otro...

Dios sabe cuándo y yo sé por qué


De los labios de la Madre de Dios
como una breve palabra provengo;
voy congregando a los cristianos
por empedrados, pantanos y vados
para morir por Dios en la batalla,
Dios sabe cuándo y yo sé por qué.

Hyde

domingo, 2 de agosto de 2009

Un Hombre



"Hubo un hombre que vivió en el este hace siglos;
hoy, no puedo mirar una obeja o un gorrión,
un lirio o un maizal, un cuervo o una puesta de sol,
un viñedo o una montaña, sin pensar en él;
si esto no es ser divino ¿qué es?"
G.K.Chesterton




"Todo yo soy una pregunta a la que no sé dar respuesta"
(P. P. Pasolini)



"Él poseía una ingenuidad que le permitía mirar las cosas de nuevo, como si nadie las hubiese contemplado antes que él. Contemplaba al mundo con ojos nuevos, asombrados".
(L. Jonas)