"Scribere me aliquid et devotio iubet"

"Scribere me aliquid et devotio iubet" San Bernardo de Claraval

Ya no le temo al blanco...

"Noto mis palabras libres y a la vez con peso. El peso se lo dan los hechos por los que he pasado, aunque ya se han convertido en alas y plumas que la hacen volar, tan ligera como grave. Sólo ahora que tengo peso, sé volar" Alessandro D´Avenia.

jueves, 3 de marzo de 2011

Blanco como la nieve, rojo como la sangre




«Extraer la belleza allí donde se encuentre y regalársela a quien esté a mi lado. Por eso estoy en el mundo».
Empecé a leer "Blanca como la nieve y roja como la sangre", de Alessandro D´Avenia... no han pasado muchos años desde que estuve en el colegio (¡para nada!), sin embargo pienso que había olvidado un poco, los rostros, los momentos, los hechos... y entrando en la historia de Leo -el protagonista- es como si una nube de recuerdos lindos y otros más tristes, volviesen a mí... "todo es recurso"...
Pensando en estos recuerdos, y la aventura actual, quisiera retomar -y no olvidar- parte de una entrevista a Alessandro, ya que en estas respuestas pienso que esté contenida la trama de la novela suya, que seguro termino pronto de leer... allí está contenida parte de la historia Nuestra...

" Profesor, la apatía de los jóvenes se ha convertido, como diría Pietro Barcellona, en una auténtica enfermedad social. Todo el entorno (escuela, universidad, medios de comunicación) parece contribuir a reducir o adormecer el corazón de los jóvenes y sus preguntas más profundas. ¿Qué hay en la raíz de todo esto?
La apatía de los jóvenes es la apatía de los adultos. Decía Chesterton que “la evolución es lo que sucede cuando dormimos, y la revolución cuando estamos despiertos”. El hombre es un espíritu de carne y hueso, y al espíritu hoy todo le invita a dormir, a dejarse llevar por una dulce anestesia que se interrumpe periódicamente con dolorosos despertares, que se expresan en forma de insatisfacción, frustración, miedo, confusión. Los chavales no encuentran maestros capaces de despertar su espíritu. La crisis de los jóvenes es la crisis de la cultura en la que han crecido, una cultura dominada por el relativismo, que consiste en privar a la realidad de las diferencias y que genera indiferentes. El relativismo nutre la cabeza y el corazón de los jóvenes. El desafío es hacer de ellos “corazones pensantes”, reconciliando la verdad con la vida de cada día.

Como profesor, ¿cómo es su relación con los alumnos?
Aprendo de ellos y ellos de mí. Decía Confucio: “Si tuviera que recorrer el camino con otros dos hombres, al menos uno de ellos sería mi maestro”. La escuela es una relación vital de intercambio permanente. Si no aprendo, quiere decir que no estoy enseñando. Lo más importante para mí es la libertad. Enseñar es educar en la libertad. El mito de la libertad absoluta está cayendo por su propio peso. Hacer lo que quiero mientras no perjudique la libertad de los demás no basta. El secreto de la libertad consiste en el compromiso con algo o con alguien. Cuando mi profesor de literatura, Mario Franchina, me prestó un libro de su poeta preferido y me dijo: “Esto tú lo puedes entender”, estaba haciendo florecer la responsabilidad de la libertad. Me ayudaba así a descubrir una cualidad que yo tenía todavía latente y la animaba, poniendo en ella una confianza superior a lo que en aquel momento merecía. Aquel gesto me obligó, sin obligarme, a ponerme en juego. Al confiar en mí más de lo debido, hizo que mi libertad se implicara, y al mismo tiempo me comprendió y me empujó hacia adelante. La libertad es una palabra que viene del latín liberus, que quiere decir “hijo”. Si me relaciono con los alumnos como un padre, empezarán a ser libres, intento ponerme al servicio de lo más íntimo que tienen, para preservarlo, animarlo, les ayudo a llegar a ser ellos mismos en medio de la actual masacre de identidad."

historia Nuestra, porque has puesto una confianza en mí superior a la que merecía en aquel momento, y en cada momento... sí, también yo busco uno blanco como la nieve y rojo como la sangre...

sábado, 26 de febrero de 2011

Bajé contigo...


Memoria, Chiloé, 2008.


Los días de la libertad lanzan a descubrir con más certeza cuál es aquel afecto que sostiene la vida, la propia vida, toda la vida... no es que quede una nostalgia de los días de vacaciones, no existen treguas en el camino, y tú no eres una tregua ¡basta verte un segundo para saberlo!... sino que queda igual como una nostalgia de la presencia reconocida... un deseo de estar siempre cerca... siempre presentes... "todo está dispuesto si el corazón está dispuesto"... yo espero volver a encontrarnos, que no me escondas tu rostro.



Bajé, dándote el brazo, por lo menos un millón de escaleras,
y ahora que no estás, queda el vacío en cada escalon.
A pesar de eso, ha sido breve nuestro largo viaje.
El mío continúa todavía , y ya no me hacen falta
coincidencias, reservas,
subterfugios, esas humillaciones del que cree
que lo real es solo lo que se ve.
Un millón de escaleras bajé de tu brazo,
y no porque quizá con cuatro ojos se pueda ver mejor.
Bajé contigo porque sabía que de nosotros dos,
las únicas pupilas verdaderas, por muy nubladas que estuviesen,
eran las tuyas.
(Montale)


"¡Viva Cristo Rey!
Venegono, 20 de julio de 1945
Querido hermanito:
Hace mucho tiempo que quería escribirte. No me acuerdo cuánto: quise dejarte acabar los exámenes. Pero, ¡al menos escribirte!, que es el consuelo de los amigos que están lejos. Un consuelo… indefinido, porque se percibe cercano al amigo no sólo mientras le escribimos, sino que el corazón parece permanecer en contacto, con gozo y vigilante espera, también cuando la carta ha salido, durante días y días, quizá durante semanas enteras, porque, aun en medio de los quehaceres de la vida cotidiana, nuestro ánimo mantiene un margen, remoto pero vivo, de espera, de afectuosa expectación. “¿La habrá recibido hoy? ¿Mañana? ¿Me contestará? ¿Su respuesta estará ya de camino? Etc.” De tal manera que así vivimos cerca del amigo, con un interés más concreto de lo habitual. Porque desearíamos estar siempre cerca del amigo, pues todo lo que es bueno, bello y verdadero, es un símbolo de Él. ¡Oh ciertamente no existe un símbolo más directo y concreto que la amistad! Más aún, la amistad es más cierta y verdadera cuanto más es para nosotros un símbolo vivo de nuestro vínculo inconmensurable con Él. Y toda la actividad y la alegría, la felicidad, el trabajo, el ansia de nuestra vida, no tienen que ser más que el esfuerzo apasionado por comprender, por sentir, por querer cada vez más este vínculo personal con el Amor Infinito. Y nuestra melancolía es la de no poderle ver, sentir y tocar, como las cosas de aquí abajo; de tal manera que demasiadas veces los símbolos intentan prevalecer, y diluir en la niebla terrena la tensión al abrazo apasionado hacia Él. (...) . “Que Él sea hoy toda tu vida”. Tú, como amigo mío, ¿has deseado alguna vez para mí algo similar? Espero que los exámenes hayan ido bien. ¿Cómo va tu salud? El sábado por la tarde bajo a Milán, porque el domingo voy a la Parroquia de la Barona para la Santa Misa. Saluda de mi parte a tu hermano. Espero volver a verte en agosto, durante todo un mes. Pido al Señor Jesús que se haga percibir, para que conserve nuestros corazones colmados de alegría.
Cuídate mucho.
Tuyo don Luigi."

miércoles, 9 de febrero de 2011

Cuando se ha sido amada libremente...


La Libertad
Ch. Peguy • El misterio de los santos inocentes


Dice Dios (...)
Hay que amar a estas criaturas tal y como son.
Cuando se ama a un ser, se le ama como es.
Solo yo soy perfecto.
Quizás por eso mismo se lo que es la perfección
y pido menos perfección a estas pobres gentes.
Yo se lo difícil que es.
Y cuantas veces cuando sufren tanto en sus pruebas
tengo gana, estoy tentado de ponerles la mano bajo el vientre
para sostenerlos en mi ancha mano
como un padre que enseña a nadar a su hijo
en la corriente del rió
y que esta dividido entre dos sentimientos.
Pues por una parte si le sostiene siempre
y si le sostiene demasiado
el niño se confiará y nunca aprenderá a nadar.
Pero por otra, si no le sostiene en el momento justo
ese niño beberá un mal trago.
Así yo, cuando les enseño a nadar en sus pruebas
también estoy dividido entre esos dos sentimientos.
Pues si los sostengo siempre y si los sostengo demasiado
nunca sabrán nadar ellos solos.
Pero si no los sostengo en el momento justo
esos pobres hijos quizás beban un mal trago.
En eso esta la dificultad, que no es pequeña.
Y esa es la duplicidad incluso la doble cara del problema.
Por una parte es preciso que consigan la salvación por si solos.
Es la regla. Y esta es formal.
De otro modo no seria interesante. No serian hombres.
Además quiero que sean viriles,
que sean hombres y que ganen ellos mismos
sus espuelas de caballeros.
Por otra parte, no deben dar un mal trago
tras sumergirse en la ingratitud del pecado.
Tal es el misterio de la libertad del hombre dice Dios,
y de mi gobierno de el y de su libertad.
Si lo sostengo demasiado, ya no es libre
y si no lo sostengo lo suficiente, se cae.
Si lo sostengo demasiado, expongo su libertad,
si no lo sostengo lo suficiente, expongo su salvación:
Dos bienes desde cierto punto de vista casi igualmente preciosos.
Pues esa salvación tiene un precio infinito.
Pero que seria una salvación que no fuese libre.
Queremos que esa salvación la adquiera el mismo.
El mismo, el hombre. Que se la procure el mismo.
Que proceda en cierto sentido, de el mismo.
Tal es el secreto, tal es el misterio de la libertad del hombre.
Tal es el valor que le damos a la libertad del hombre.
Porque yo mismo soy libre, dice Dios,
y he creado al hombre a mi imagen y semejanza.
Tal es el misterio, tal es el secreto,
tal es el valor de toda libertad
la libertad de esta criatura
es el reflejo mas hermoso que hay en el mundo
de la libertad del creador.
Por eso la valoramos tanto,
y le damos un valor propio.
Una salvación que no fuese libre,
que no viniese de un hombre libre,
ya no supondría nada para nosotros.
Que seria eso. Que querría decir eso.
Que interés presentaría una salvación así.
Una beatitud de esclavos,
una salvación de esclavos, una beatitud sierva,
Porque queréis que me interese.
Acaso gusta ser amado por esclavos.
Si se trata únicamente de poner a prueba mi poder,
mi poder no necesita esos esclavos,
mi poder es suficiente conocido,
ya se sabe que soy el Todo-Poderoso.
Mi poder brilla lo suficiente en toda la materia
y en todo acontecimiento.
Mi poder reluce lo suficiente en las arenas del mar
y en las estrellas del cielo.
No se discute, es conocido,
resplandece lo suficiente en la creación inanimada.
Resplandece lo suficiente en el gobierno,
en el acontecimiento del mismo hombre.
Pero en mi creación animada, dice Dios,
he querido algo mejor, he querido mas.
Algo infinitamente mejor. Infinitamente mas.
Pues he querido esa libertad.
He creado esta libertad, incluso.
Hay muchas gradas en mi trono.
Cuando se ha tenido la experiencia de ser amado libremente,
las sumisiones ya no presentan ningún atractivo.
Cuando se ha tenido la experiencia de ser amado por hombres libres
la postración, las inclinaciones de los esclavos ya no significan nada.
Cuando se ha visto a San Luis de rodillas, ya no apetece ver
a esos esclavos de Oriente tendidos en el suelo
cuan largos son, boca abajo, en el suelo.
Ser amado libremente,
nada tiene ese peso, nada tiene ese valor.
Esa es, desde luego, mi mayor invención.

sábado, 22 de enero de 2011

Crèdito...




Vacaciones Chillàn, CLU, 2011


"La prueba de la dicha es la gratitud...


y yo me sentìa agradecido sin saber a quièn agradecer"


Gilbert

lunes, 27 de diciembre de 2010

Tu Belleza y tu Pobreza...


Natividad. Congdon. Un gran amigo...



"Si un Dios se hubiese hecho hombre por mì, le amarìa excluyendo a todos los demàs; habrìa entre èl y yo algo asì como un lazo de sangre, y no tendrìa vida suficiente para demostrarle mi agradecimiento".

Barionà.

viernes, 10 de diciembre de 2010

yo quiero conocerte

Ángelus. Millet

Syme: “No, yo no estoy tan indignado. Yo te agradezco, no sólo el vino y la hospitalidad que me has dado, sino mis hermosas aventuras y radiosos combates. Pero te quisiera conocer. Mi alma y mi corazón se sienten tan dichosos y quietos como este dorado jardín, pero mi razón está llorando: yo quisiera conocer, yo quiero conocer...” El hombre que fue Jueves. G.K.Chesterton

La razón ha de ponerse de rodillas, ha de pedir, ha de mendigar conocer a Aquel que tiene en frente...





"Todo yo soy una pregunta a la que no sé dar respuesta"
(P. P. Pasolini)



"Él poseía una ingenuidad que le permitía mirar las cosas de nuevo, como si nadie las hubiese contemplado antes que él. Contemplaba al mundo con ojos nuevos, asombrados".
(L. Jonas)