"Scribere me aliquid et devotio iubet"

"Scribere me aliquid et devotio iubet" San Bernardo de Claraval

Ya no le temo al blanco...

"Noto mis palabras libres y a la vez con peso. El peso se lo dan los hechos por los que he pasado, aunque ya se han convertido en alas y plumas que la hacen volar, tan ligera como grave. Sólo ahora que tengo peso, sé volar" Alessandro D´Avenia.

sábado, 28 de mayo de 2011

Para los hombres vivos...



«"Para el futuro o para el pasado, para la época en que se pueda pensar libremente, en que los hombres sean distintos unos de otros y no vivan solitarios... Para cuando la verdad exista y lo que se haya hecho no pueda ser deshecho: Desde esta época de uniformidad, de este tiempo de soledad, la Edad del Gran Hermano, la época del doblepensar... ¡muchas felicidades!» (1984, Orwel)

lunes, 11 de abril de 2011

El hombre que fue Jueves




Chesterton (1874-1936), integrante simpatiquísimo del Movimiento de Oxford, dedica esta novela a su gran amigo Bentley, ya que escribiendo revive viejas conversaciones, viejos temores, pero sobretodo la gratitud ante la verdad reconocida: “Un nublado se cernía sobre los pensamientos del hombre; eran tiempos lamentables como el clima. Sí, cuando estábamos juntos, de niños, teníamos una nube de tristeza en el alma… Esta es la historia de aquellos viejos miedos, e incluso de aquellos infiernos vacíos, Y nadie salvo tú podrá entender la verdad que cuenta, las dudas que nos asaltaban de noche, mientras hablábamos enardecidamente. Y en la calle amanecía de pronto Antes de hacerse la luz en la cabeza“. En efecto, en “El hombre que fue Jueves” nos invita a redescubrir la realidad, apostando todo por la experiencia. El autor afirma, a través de los pasos de Syme – uno de los personajes de la novela- que “las paradojas pueden despertar en los hombres la curiosidad por una verdad olvidada”. No quiere inventarse una novísima verdad de moda, sino descubrir la riqueza de lo cotidiano, de lo presente, mirar la tradición.
Son siete los misteriosos personajes de esta loca aventura, misteriosamente llamados como los días de la semana; hombres que a través de la historia tendrán que desvelar sus nombres, junto con desvelar también a aquel que se los dio. ¿Por qué han sido elegidos? ¿Quién es aquel que los ha elegido? ¿para qué? En principio sólo saben que ese hombre es un enigma y que por él sienten “una simpatía compatible con un deseo de combatirlo hasta la muerte”. Y saber de quién se trata es aquello a lo que nos invita Chesterton, pues para comprender se hace necesario entrar en el relato como un “día” más, es un camino personal, y paradojalmente, en compañía: “No, yo no estoy tan indignado. Yo te agradezco, no sólo el vino y la hospitalidad que me has dado, sino mis hermosas aventuras y radiosos combates. Pero te quisiera conocer. Mi alma y mi corazón se sienten tan dichosos y quietos como este dorado jardín, pero mi razón está llorando: yo quisiera conocer, yo quiero conocer...”
Movidos por el deseo de descubrir su misión dentro de esta aventura, los personajes descubrirán el valor de la compañía: Syme afirma que “Su mayor tormento en todas aquellas aventuras había sido el sentirse solo. Entre aquella soledad y su situación actual en compañía de un aliado, había un abismo. Digan en buena hora las matemáticas que cuatro es igual a dos por dos; pero no pretendan que dos es igual a dos por uno: dos es igual a uno multiplicado por dos mil.” Ese es el abismo entre la soledad y la compañía dominada por la búsqueda del ideal, pues es así como cada uno descubrirá su verdadero rostro.

Valeska Cabañas
Artículo publicado en Santiago estudiantes, noviembre (aunque con algunas modificacionea ahora)

martes, 22 de marzo de 2011

Un lugar a donde ir


‎"En aquel momento comprendí que lo importante ante la libertad no es tener un barco, sino un lugar a donde ir, un puerto, un sueño, que merezca toda aquella agua que hay que atravesar" Alessandro D´Avenia

lunes, 21 de marzo de 2011

¿Pero la vida es justa?



Línea editorial, terremoto en Japón • cope.es, 12-03-11

El terremoto que ha sacudido Japón este viernes es el mayor que ha golpeado el país desde que existen referencias históricas. Todavía no conocemos la magnitud de la catástrofe que iremos descubriendo en las próximas horas, pero sin duda estamos ante una grandísima tragedia en términos de vidas humanas. Una vez más se nos hace evidente la pequeñez del hombre ante la inmensidad de las fuerzas de la naturaleza, la inconsistencia de ese sueño de autosuficiencia de los contemporáneos. Y sin embargo lo más evidente es que somos como hierba en el campo, un día estamos y al siguiente no. Todo lo que se pueda hacer para evitar catástrofes como ésta es necesario hacerlo. Japón lo ha hecho a lo largo de los últimos años y ese esfuerzo ha servido para limitar los efectos. Pero es inevitable que ante las imágenes que nos llegan a través de la televisión nos preguntemos: ¿pero es justa la vida? Es una pregunta que no podemos acallar. Las vidas segadas interpelan la habitual distracción con la que vivimos nuestra existencia. Ante un acontecimiento de estas características se hace evidente que no sirve cualquier tipo de justicia. O hay una Justicia Infinita que salve a cada uno de los que han muerto y a sus familiares, o todo es absurdo. Las disquisiciones abstractas sobre si Dios ha muerto o no en las costas de Japón, son juegos de distracción. Cuentan dos cosas: saber que la muerte no es el final y la ayuda concreta a los damnificados.


jueves, 3 de marzo de 2011

Blanco como la nieve, rojo como la sangre




«Extraer la belleza allí donde se encuentre y regalársela a quien esté a mi lado. Por eso estoy en el mundo».
Empecé a leer "Blanca como la nieve y roja como la sangre", de Alessandro D´Avenia... no han pasado muchos años desde que estuve en el colegio (¡para nada!), sin embargo pienso que había olvidado un poco, los rostros, los momentos, los hechos... y entrando en la historia de Leo -el protagonista- es como si una nube de recuerdos lindos y otros más tristes, volviesen a mí... "todo es recurso"...
Pensando en estos recuerdos, y la aventura actual, quisiera retomar -y no olvidar- parte de una entrevista a Alessandro, ya que en estas respuestas pienso que esté contenida la trama de la novela suya, que seguro termino pronto de leer... allí está contenida parte de la historia Nuestra...

" Profesor, la apatía de los jóvenes se ha convertido, como diría Pietro Barcellona, en una auténtica enfermedad social. Todo el entorno (escuela, universidad, medios de comunicación) parece contribuir a reducir o adormecer el corazón de los jóvenes y sus preguntas más profundas. ¿Qué hay en la raíz de todo esto?
La apatía de los jóvenes es la apatía de los adultos. Decía Chesterton que “la evolución es lo que sucede cuando dormimos, y la revolución cuando estamos despiertos”. El hombre es un espíritu de carne y hueso, y al espíritu hoy todo le invita a dormir, a dejarse llevar por una dulce anestesia que se interrumpe periódicamente con dolorosos despertares, que se expresan en forma de insatisfacción, frustración, miedo, confusión. Los chavales no encuentran maestros capaces de despertar su espíritu. La crisis de los jóvenes es la crisis de la cultura en la que han crecido, una cultura dominada por el relativismo, que consiste en privar a la realidad de las diferencias y que genera indiferentes. El relativismo nutre la cabeza y el corazón de los jóvenes. El desafío es hacer de ellos “corazones pensantes”, reconciliando la verdad con la vida de cada día.

Como profesor, ¿cómo es su relación con los alumnos?
Aprendo de ellos y ellos de mí. Decía Confucio: “Si tuviera que recorrer el camino con otros dos hombres, al menos uno de ellos sería mi maestro”. La escuela es una relación vital de intercambio permanente. Si no aprendo, quiere decir que no estoy enseñando. Lo más importante para mí es la libertad. Enseñar es educar en la libertad. El mito de la libertad absoluta está cayendo por su propio peso. Hacer lo que quiero mientras no perjudique la libertad de los demás no basta. El secreto de la libertad consiste en el compromiso con algo o con alguien. Cuando mi profesor de literatura, Mario Franchina, me prestó un libro de su poeta preferido y me dijo: “Esto tú lo puedes entender”, estaba haciendo florecer la responsabilidad de la libertad. Me ayudaba así a descubrir una cualidad que yo tenía todavía latente y la animaba, poniendo en ella una confianza superior a lo que en aquel momento merecía. Aquel gesto me obligó, sin obligarme, a ponerme en juego. Al confiar en mí más de lo debido, hizo que mi libertad se implicara, y al mismo tiempo me comprendió y me empujó hacia adelante. La libertad es una palabra que viene del latín liberus, que quiere decir “hijo”. Si me relaciono con los alumnos como un padre, empezarán a ser libres, intento ponerme al servicio de lo más íntimo que tienen, para preservarlo, animarlo, les ayudo a llegar a ser ellos mismos en medio de la actual masacre de identidad."

historia Nuestra, porque has puesto una confianza en mí superior a la que merecía en aquel momento, y en cada momento... sí, también yo busco uno blanco como la nieve y rojo como la sangre...

sábado, 26 de febrero de 2011

Bajé contigo...


Memoria, Chiloé, 2008.


Los días de la libertad lanzan a descubrir con más certeza cuál es aquel afecto que sostiene la vida, la propia vida, toda la vida... no es que quede una nostalgia de los días de vacaciones, no existen treguas en el camino, y tú no eres una tregua ¡basta verte un segundo para saberlo!... sino que queda igual como una nostalgia de la presencia reconocida... un deseo de estar siempre cerca... siempre presentes... "todo está dispuesto si el corazón está dispuesto"... yo espero volver a encontrarnos, que no me escondas tu rostro.



Bajé, dándote el brazo, por lo menos un millón de escaleras,
y ahora que no estás, queda el vacío en cada escalon.
A pesar de eso, ha sido breve nuestro largo viaje.
El mío continúa todavía , y ya no me hacen falta
coincidencias, reservas,
subterfugios, esas humillaciones del que cree
que lo real es solo lo que se ve.
Un millón de escaleras bajé de tu brazo,
y no porque quizá con cuatro ojos se pueda ver mejor.
Bajé contigo porque sabía que de nosotros dos,
las únicas pupilas verdaderas, por muy nubladas que estuviesen,
eran las tuyas.
(Montale)


"¡Viva Cristo Rey!
Venegono, 20 de julio de 1945
Querido hermanito:
Hace mucho tiempo que quería escribirte. No me acuerdo cuánto: quise dejarte acabar los exámenes. Pero, ¡al menos escribirte!, que es el consuelo de los amigos que están lejos. Un consuelo… indefinido, porque se percibe cercano al amigo no sólo mientras le escribimos, sino que el corazón parece permanecer en contacto, con gozo y vigilante espera, también cuando la carta ha salido, durante días y días, quizá durante semanas enteras, porque, aun en medio de los quehaceres de la vida cotidiana, nuestro ánimo mantiene un margen, remoto pero vivo, de espera, de afectuosa expectación. “¿La habrá recibido hoy? ¿Mañana? ¿Me contestará? ¿Su respuesta estará ya de camino? Etc.” De tal manera que así vivimos cerca del amigo, con un interés más concreto de lo habitual. Porque desearíamos estar siempre cerca del amigo, pues todo lo que es bueno, bello y verdadero, es un símbolo de Él. ¡Oh ciertamente no existe un símbolo más directo y concreto que la amistad! Más aún, la amistad es más cierta y verdadera cuanto más es para nosotros un símbolo vivo de nuestro vínculo inconmensurable con Él. Y toda la actividad y la alegría, la felicidad, el trabajo, el ansia de nuestra vida, no tienen que ser más que el esfuerzo apasionado por comprender, por sentir, por querer cada vez más este vínculo personal con el Amor Infinito. Y nuestra melancolía es la de no poderle ver, sentir y tocar, como las cosas de aquí abajo; de tal manera que demasiadas veces los símbolos intentan prevalecer, y diluir en la niebla terrena la tensión al abrazo apasionado hacia Él. (...) . “Que Él sea hoy toda tu vida”. Tú, como amigo mío, ¿has deseado alguna vez para mí algo similar? Espero que los exámenes hayan ido bien. ¿Cómo va tu salud? El sábado por la tarde bajo a Milán, porque el domingo voy a la Parroquia de la Barona para la Santa Misa. Saluda de mi parte a tu hermano. Espero volver a verte en agosto, durante todo un mes. Pido al Señor Jesús que se haga percibir, para que conserve nuestros corazones colmados de alegría.
Cuídate mucho.
Tuyo don Luigi."




"Todo yo soy una pregunta a la que no sé dar respuesta"
(P. P. Pasolini)



"Él poseía una ingenuidad que le permitía mirar las cosas de nuevo, como si nadie las hubiese contemplado antes que él. Contemplaba al mundo con ojos nuevos, asombrados".
(L. Jonas)