"Scribere me aliquid et devotio iubet"

"Scribere me aliquid et devotio iubet" San Bernardo de Claraval

Ya no le temo al blanco...

"Noto mis palabras libres y a la vez con peso. El peso se lo dan los hechos por los que he pasado, aunque ya se han convertido en alas y plumas que la hacen volar, tan ligera como grave. Sólo ahora que tengo peso, sé volar" Alessandro D´Avenia.

jueves, 28 de julio de 2011

Gratitud



‎(«Para cantar a diario»): "Doy gracias a Dios, y me alegro como un niño con los regalos de Navidad. Agradezco que soy, ¡que soy! Y que te tengo, ¡bello rostro humano! ..." Mathias Claudius

martes, 14 de junio de 2011

Dame ojos milagrosos para ver mis ojos...


Dame ojos milagrosos: tan brillantes y eternos como las estrellas en la noche de Vincent Van Gogh...


Dame ojos milagrosos para ver mis ojos,
circulantes espejos vivos en mí
cristales tremendos, más increíbles
que todas las cosas que ven.

Gilbert Keith Chesterton


Recién entendí a qué se refería con esta poesía (Gilbert la escribió cuando era chiquitito)... ¿quién podría ser el objeto de petición, es decir, esos "ojos milagrosos para ver mis ojos", sino un amigo?
y un amigo más increíble "que todas las cosas que ven"...
Esa poesía la escribió en un tiempo muy oscuro, cuando era chico no tenía muchos amigos (Bentley, el mejor), además pasaban muchas cosas tristes por su cabeza, muchos"infiernos vacíos"... y cuando creció un poquito más, su amigo más querido -su hermano- murió en la guerra... fue tarde cuando Chesterton descubrió los ojos del Amigo, aunque siempre se buscasen los dos...
Y cuando los encontró, cuando encontró esos ojos, fue el hombre más feliz del mundo mundial, el más feliz (y no porque no se enojara, o porque dejasen de pasar cosas feas, no dejó de "perder" amigos) porque estaba cierto de esos ojos, esos ojos para ver sus ojos, esos ojos más increíbles que todas las cosas que ven. Esos ojos que ya jamás lo abandonarían...
Sólo a través de los ojos del amigo se desvelan los propios ojos... sólo a través de la relación con él se desvela el propio rostro... y ese Amigo es más maravilloso que todas las cosas que mis ojos ven, porque Él las hace...
Y nunca más le abandonó..."le traicionó mil veces, le malinterpretó mil veces, pero ya no le abandonó...pues ya era suyo"
¡Cielos!, quisiera tener un poquito el corazón de este hombre... un corazón fiel al "presente".



pd. Gracias a Gary, por recordármelo!

domingo, 5 de junio de 2011

Agradecimiento...


‎"Si un Dios se hubiese hecho hombre por mí, le amaría excluyendo a todos los demás; habría entre Él y yo algo así como un lazo de sangre, y no tendría vida suficiente para demostrarle mi agradecimiento" Barioná.

Yo no sé qué hacer con mi vida… ¿qué has hecho tú con la tuya?


«—¿Por qué ha decidido dedicarse a esta profesión?
—Es culpa de mi abuelo. [...] Cuando tenía diez años, mi abuelo me contó una historia... Ese día mi abuelo me explicó que nosotros somos distintos de los animales, que solo hacen lo que su naturaleza les dicta. En cambio, nosotros somos libres. Es el mayor don que hemos recibido. Gracias a la libertad podemos convertirnos en algo distinto de lo que somos. La libertad nos permite soñar y los sueños son la sangre de nuestra vida, aunque a veces cuestan algún azote y un largo viaje. «Jamás renuncies a tus sueños. Nunca tengas miedo de soñar, por mucho que los demás se rían de ti», eso me dijo mi abuelo, «pues si lo haces renunciarías a ser tú mismo». Aún recuerdo los ojos brillantes con que subrayó sus palabras.
—La historia es un puchero lleno de proyectos cumplidos por hombres que alcanzaron la grandeza porque se atrevieron a convertir su sueño en realidad, y la filosofía es el silencio en el que esos sueños nacen. Aunque a veces, lamentablemente, los sueños de esos hombres eran pesadillas, sobre todo para los que sufrieron las consecuencias. Cuando no nacen del silencio, los sueños se vuelven pesadillas. La historia, junto con la filosofía, el arte, la música, la literatura, es la mejor forma de descubrir quién es el hombre. Alejandro Magno, Augusto, Dante, Miguel Ángel... todos ellos hombres que arriesgaron su libertad en el mejor sentido posible y, cambiando ellos mismos, cambiaron la historia. Quizá en esta aula esté el próximo Dante o el próximo Miguel Ángel... Quizá podrías serlo tú.
Al profe le resplandecen los ojos mientras habla de las gestas de hombrecillos que se engrandecieron gracias a su sueño, a su libertad. La cosa me alucina, pero me alucina todavía más que yo esté escuchando a ese estúpido.
—Solo cuando el hombre tiene fe en lograr lo más difícil (eso es un sueño), la humanidad avanza esos pasos que la ayudan a creer en sí misma.» "Blanca como la nieve, roja como la sangre". Alessandro D`Avenia.

El Soñador, con su sola presencia, con su “afirmación” de la vida, hace a Leo ponerse ante el blanco… ante la vida… “¿a qué le tienes miedo, Leo?” A la vida, a lo desconocido y a lo conocido, a lo habitual… será esta la cuestión que Leo irá descubriendo, el blanco cada vez más irá tomando un color, un matiz, un lugar… sólo viendo a alguien grande comienza su vida también a ser grande… Con esta cuestión que no lo deja tranquilo, Leo se pregunta si hay alguien con quien se pueda hablar, alguien que lo escuche, alguien que acepte vivir una relación verdadera… en el fondo le inquieta saber si se puede vivir así… quiere ver que se puede vivir así…

sábado, 28 de mayo de 2011

Para los hombres vivos...



«"Para el futuro o para el pasado, para la época en que se pueda pensar libremente, en que los hombres sean distintos unos de otros y no vivan solitarios... Para cuando la verdad exista y lo que se haya hecho no pueda ser deshecho: Desde esta época de uniformidad, de este tiempo de soledad, la Edad del Gran Hermano, la época del doblepensar... ¡muchas felicidades!» (1984, Orwel)

lunes, 11 de abril de 2011

El hombre que fue Jueves




Chesterton (1874-1936), integrante simpatiquísimo del Movimiento de Oxford, dedica esta novela a su gran amigo Bentley, ya que escribiendo revive viejas conversaciones, viejos temores, pero sobretodo la gratitud ante la verdad reconocida: “Un nublado se cernía sobre los pensamientos del hombre; eran tiempos lamentables como el clima. Sí, cuando estábamos juntos, de niños, teníamos una nube de tristeza en el alma… Esta es la historia de aquellos viejos miedos, e incluso de aquellos infiernos vacíos, Y nadie salvo tú podrá entender la verdad que cuenta, las dudas que nos asaltaban de noche, mientras hablábamos enardecidamente. Y en la calle amanecía de pronto Antes de hacerse la luz en la cabeza“. En efecto, en “El hombre que fue Jueves” nos invita a redescubrir la realidad, apostando todo por la experiencia. El autor afirma, a través de los pasos de Syme – uno de los personajes de la novela- que “las paradojas pueden despertar en los hombres la curiosidad por una verdad olvidada”. No quiere inventarse una novísima verdad de moda, sino descubrir la riqueza de lo cotidiano, de lo presente, mirar la tradición.
Son siete los misteriosos personajes de esta loca aventura, misteriosamente llamados como los días de la semana; hombres que a través de la historia tendrán que desvelar sus nombres, junto con desvelar también a aquel que se los dio. ¿Por qué han sido elegidos? ¿Quién es aquel que los ha elegido? ¿para qué? En principio sólo saben que ese hombre es un enigma y que por él sienten “una simpatía compatible con un deseo de combatirlo hasta la muerte”. Y saber de quién se trata es aquello a lo que nos invita Chesterton, pues para comprender se hace necesario entrar en el relato como un “día” más, es un camino personal, y paradojalmente, en compañía: “No, yo no estoy tan indignado. Yo te agradezco, no sólo el vino y la hospitalidad que me has dado, sino mis hermosas aventuras y radiosos combates. Pero te quisiera conocer. Mi alma y mi corazón se sienten tan dichosos y quietos como este dorado jardín, pero mi razón está llorando: yo quisiera conocer, yo quiero conocer...”
Movidos por el deseo de descubrir su misión dentro de esta aventura, los personajes descubrirán el valor de la compañía: Syme afirma que “Su mayor tormento en todas aquellas aventuras había sido el sentirse solo. Entre aquella soledad y su situación actual en compañía de un aliado, había un abismo. Digan en buena hora las matemáticas que cuatro es igual a dos por dos; pero no pretendan que dos es igual a dos por uno: dos es igual a uno multiplicado por dos mil.” Ese es el abismo entre la soledad y la compañía dominada por la búsqueda del ideal, pues es así como cada uno descubrirá su verdadero rostro.

Valeska Cabañas
Artículo publicado en Santiago estudiantes, noviembre (aunque con algunas modificacionea ahora)

martes, 22 de marzo de 2011

Un lugar a donde ir


‎"En aquel momento comprendí que lo importante ante la libertad no es tener un barco, sino un lugar a donde ir, un puerto, un sueño, que merezca toda aquella agua que hay que atravesar" Alessandro D´Avenia




"Todo yo soy una pregunta a la que no sé dar respuesta"
(P. P. Pasolini)



"Él poseía una ingenuidad que le permitía mirar las cosas de nuevo, como si nadie las hubiese contemplado antes que él. Contemplaba al mundo con ojos nuevos, asombrados".
(L. Jonas)