"Scribere me aliquid et devotio iubet"

"Scribere me aliquid et devotio iubet" San Bernardo de Claraval

Ya no le temo al blanco...

"Noto mis palabras libres y a la vez con peso. El peso se lo dan los hechos por los que he pasado, aunque ya se han convertido en alas y plumas que la hacen volar, tan ligera como grave. Sólo ahora que tengo peso, sé volar" Alessandro D´Avenia.

jueves, 17 de noviembre de 2011

El corazón entero del hombre no es más que un grito


De repente, un grito desgarra mi corazón: ¡Socorro! ¿Quién ha gritado? Aúna tus fuerzas y escucha. El corazón entero del hombre no es más que un grito; inclínate sobre tu pecho para oírlo: alguien en ti lucha y llama. Tu deber es escuchar ese grito día y noche, en medio de tus alegrías y de tus dolores, en medio de las necesidades cotidianas; escucharlo con violencia o con calma, según tu naturaleza, riendo o llorando, sumergiéndote en la meditación o en la acción; y esforzarte en comprender al que llama; Y buscar cómo nosotros, los humanos, podemos organizar nuestras fuerzas para venir en su ayuda. Del fondo de nuestro más grande gozo, alguien grita en nosotros: “¡me duele! ¡Quiero arrojarme fuera de tu gozo! ¡Me ahogo!”. Del fondo de nuestra más profunda angustia, alguien grita en nosotros: “¡no me desespero, lucho! Me desarraigo de la coronilla de tu cráneo, me lanzo fuera de la vaina de tu cuerpo y de la de la tierra; ningún cerebro, ninguna acción, ningún nombre podría contenerme!” Del fondo de la más pura virtud, alguien se alza en nosotros desesperado y grita: “¡la virtud es sofocante, el paraíso demasiado estrecho; tu Dios, demasiado parecido a un hombre! ¡yo no quiero nada de eso! Al son de este grito feroz me yergo: por primera vez el bramido de las cavernas se ha articulado en una voz humana en mis entrañas. Se ha vuelto hacia mí y me ha llamado, por mi nombre, por el de mi padre, por el de mi raza. Éste es el instante decisivo. Ésta es la señal: ponte en marcha. Si no has oído esta voz desgárrate las entrañas, no te pongas en marcha. Con paciencia y sumisión, continúa tu servicio al primero, al segundo y al tercer grado de la preparación. Acerca el oído: durante el sueño, durante el amor, durante la embriaguez o la creación, en un momento de heroica abnegación o de profundo silencio, puedes de repente oír el grito y ponerte en marcha. Hasta ese instante, mi corazón ascendía y descendía con el Universo. Pero tan pronto como percibí el Grito, mis entrañas y el Universo se han escindido en dos campos. Alguien en mí está en peligro; alza los brazos y grita: ¡Sálvame! Alguien en mí asciende, vacila y grita: ¡socorro! ¿Cuál de los dos caminos eternos hay que escoger? Siento bruscamente que de mi decisión depende mi vida; que de mi decisión depende la vida del Universo. Escojo el camino que asciende. ¿por qué? Lo hago sin lógica, sin certidumbre, porque yo sé cuán impotentes, en esos momentos capitales, son el cerebro y las estrechas certidumbres de los hombres. Escogí el camino que sube, porque es hacia lo alto donde me empuja mi corazón. ¡Más alto, más alto, más alto!, grita mi corazón, y yo lo sigo confiadamente. Siento que es esto lo que exige el Grito original. Yo salto a sus lados y confundo mi suerte con la suya. Alguien en mí se esfuerza en levantar un peso y hacer saltar la carne y el espíritu, para triunfar de la pereza, de los hábitos y de la necesidad. Ignoro de dónde viene y a dónde va. En mi frágil pecho, acecho su marcha, oigo su jadeo y tiemblo a su contacto. ¿Qué es esto? Acerco el oído; coloco jalones, olfateo el viento, subo titubeando y jadeando tras el Desconocido. La terrible Marcha mística comienza.

(...) Yo no soy la luz, soy las tinieblas; pero una llama brota del fondo de mis entrañas y me devora. Yo soy la noche que es devorada por la llama

Niko Kazantzaki. Ascesis.

martes, 15 de noviembre de 2011

¿Existe un amor que sea para siempre?



«No consigo concentrarme en nada. Mi sueño se está desmoronando como un castillo de arena cuando sube la marea y lo reduce a escombros de apenas unos centímetros de alto. Mi sueño se ha vuelto blanco, porque Beatrice tiene un tumor. El Soñador dice que tengo que plantear las preguntas oportunas para descubrir mi sueño. ¡Pues probemos con esta mierda de leucemia! ¿Qué coño pintas tú entre mi vida y la de Beatrice? ¿Por qué envenenas la sangre de una vida tan llena que no ha hecho sino empezar? No hay respuesta a estas preguntas. Es así y punto. Y si es así, no sirve soñar (…) Yo con los pies piso el suelo y pisoteo los sueños. El Soñador dice que los sueños tienen que ver con las estrellas: de + sidera, que en latín significa «estrella». ¡Mentiras! La única manera de ver las estrellas no consiste en desear, sino en hacerse daño...»

«No quiero tocar. No quiero comer. No quiero hablar.(…) Por fin he encontrado la manera de defenderme de este escorpión venenoso que es la realidad. Odiar es el único modo de ser más venenoso que el escorpión. Un odio veloz como el fuego que devora el papel y la paja, un odio que quema todo lo que toca, y que cuanto más toca, más se aviva. Ser malo. Estar solo. Ser fuego. Ser hierro. Esta es la solución. Destruir y resistir.»

«Doy un portazo y regreso a mi cuarto. Subo la música hasta hacer temblar las ventanas, para que todos me oigan y nadie me pueda hablar. Quiero encerrarme en una casa de ruido, porque hoy esta en la que vivo no es mi casa. (…) Subo la música y la letra de Numb está a punto de hacer trizas los cristales de las ventanas, para que todos me oigan. De pronto mamá grita: —¡Leo, baja el volumen, no puedo hablar por teléfono! Es justo lo que busco, pero tú no te enteras y crees que me gusta escuchar esta mierda de música a todo volumen. ¿O quieres que todo me dé igual? Lo único que pretendo es saturar con mi ruido este mundo provisto de tapones en los oídos.»

«Silencio blanco. Pero ¿por qué me da por buscar la soledad y cuando me hundo en su blanco sin asideros me aterroriza? ¿Por qué quiero que alguien me lance un salvavidas pero no hago nada por agarrarle la mano? Puede que algún día llegue a saber para qué valgo y cuáles son mis sueños, pero ¿alguna vez sabré ser algo distinto de un náufrago que no se deja ayudar? »

«Hay tardes en que mi cuarto, que es mejor que Eurodisney y Gardaland juntos, me parece un desván de cosas apagadas. ¿De qué vale la vida si después llega la muerte? Y lo que hay después de la muerte me da miedo. Y aún me da más miedo que después no haya nada. Y me da miedo Dios, que es omnipotente. Y me dan miedo el mal y el dolor. Y me da miedo la enfermedad de Beatrice. Y me da miedo quedarme solo. Y todo este blanco de mierda... Así que telefoneo a Niko, pero Niko está jugando al fútbol y yo no puedo ir. Entonces telefoneo a Silvia, pero Silvia no está en casa. La llamo al móvil: está desconectado. Le dejo un mensaje: «Llámame cuando puedas». Silvia, [...] Tengo miedo, Silvia. Tengo un jodido miedo de todo. Tengo miedo de no llegar a nada en la vida. Tengo miedo de que Beatrice muera. Tengo miedo de no tener a nadie a quien poder llamar por teléfono. Tengo miedo de que tú me dejes. Estoy en mi cuarto y dentro solo hay cosas mudas. Nadie con quien hablar. Los libros están mudos, porque resulta que además no hay ningún Soñador que me explique nada o me convenza de que me podrían gustar. Los cómics están mudos, a pesar de sus colorines. El equipo de música está mudo, porque no tengo ganas de encenderlo. El PC está mudo, porque esa pantalla tan profunda que puede contener el mundo entero, si la miras de perfil no es más que una pantalla plana. [...] soy un náufrago en medio de un océano de soledad. [...] Silvia, llámame, por favor. He desembarcado en una isla desconocida. Busco algo que me ayude a sobrevivir»

«Mi sueño es como esas cometas que hacía con papá de pequeño. Meses de preparación y luego nunca volaban. Una sola vez una cometa roja y blanca levantó el vuelo, pero el viento soplaba con tanta fuerza que la cuerda me cortaba la mano y a causa del dolor la solté. Beatrice se está yendo así, arrastrada por el viento. Intento retenerla, pero el dolor que causa la cuerda que la ata a mi corazón se hace cada vez más intenso... »

"Espero dos cosas: que alguien me salve o sencillamente que el mundo acabe en este momento."

Blanca como la nieve, roja como la sangre. Alessandro D´Avenia.

martes, 8 de noviembre de 2011

Como una Estrella






"Ángel- ¿No has sido para él, siempre, como una estrella?
Proeza- Lejana.
Ángel- Conductora.
Proeza- No soy más que una brasa bajo la ceniza.
Ángel- ¡te haré una estrella flameante en el soplo del Espíritu Santo!
Proeza- Adiós, entonces, tierra. Adiós mi bienamado. Rodrigo, Rodrigo. Adiós para siempre.
Ángel- ¿Por qué adiós cuando estarás más cerca de él de lo que estás ahora?
Proeza- ¿Pero me deseará todavía?
Ángel- Ya no podrá desearte sin desear al mismo tiempo el lugar en que te halles."
El zapato de raso.
Paul Claudel.

Emergencia de Belleza


“En un mundo sin belleza -aunque los hombres no puedan prescindir de la palabra y la pronuncien constantemente, si bien utilizándola de modo equivocado-, en un mundo que quizá no está privado de ella pero que ya no es capaz de verla, de contar con ella, el bien ha perdido asimismo su fuerza atractiva, la evidencia de su deber-ser realizado; el hombre se queda perplejo ante él y se pregunta por qué ha de hacer el bien y no el mal. [...] En un mundo que ya no se cree capaz de afirmar la belleza, también los argumentos demostrativos de la verdad han perdido su contundencia, su fuerza de conclusión lógica. [...] Y si esto ocurre con los trascendentales, sólo porque uno de ellos ha sido descuidado, qué ocurrirá con el ser mismo? Si Tomás consideraba al ser como "una cierta luz" del ente, no se apagará esta luz allí donde el lenguaje de la luz ha sido olvidado y ya no se permite al misterio del ser expresarse a sí mismo? [...] El testimonio del ser deviene increíble para aquel que ya no es capaz de entender la belleza."
HANS URS VON BALTHASAR, Gloria. Una estética teológica. 1. La percepción de la forma, Madrid,
Encuentro, 1986, 23-24.

domingo, 30 de octubre de 2011

miércoles, 26 de octubre de 2011

Hay días...


"Pienso que has debido ser recibida a tu llegada por una carta desalentadora. ¡ Qué quieres! , hay dias en que quiero ser joven, alegre, simple, idílico y otros en que siento la necesidad de dejarme invadir por la grandeza de lo trágico y de la soledad de todo lo que pasa. Cuando estoy poseído de unos sentimientos, condeno a los otros, e inversamente; pero en el fondo los dos tipos son ricos, los dos necesarios. Mientras que no estemos en la luz hemos de resignarnos a esta pobre sucesion y estos eternos comienzos de Viernes Santo y de Pascua. Y a los amigos no debemos ocultarles los dias del calvario, so pena de privarles de la mitad de nosotros mismos. Por esto te he descrito con tanta sencillez mi domingo." Mounier

miércoles, 19 de octubre de 2011

El principio de una vida nueva...


‎"Y mientras ese mar me mece, sonrío con la sonrisa perfecta, que solo sale cuando el amor es perfecto. Mi sonrisa dice sin palabras que cuando empiezas a vivir de verdad, cuando la vida nada en nuestro amor rojo, cada día es el primero, cada día es el principio de una vida nueva." Alessandro D´Avenia




"Todo yo soy una pregunta a la que no sé dar respuesta"
(P. P. Pasolini)



"Él poseía una ingenuidad que le permitía mirar las cosas de nuevo, como si nadie las hubiese contemplado antes que él. Contemplaba al mundo con ojos nuevos, asombrados".
(L. Jonas)