"Scribere me aliquid et devotio iubet"

"Scribere me aliquid et devotio iubet" San Bernardo de Claraval

Ya no le temo al blanco...

"Noto mis palabras libres y a la vez con peso. El peso se lo dan los hechos por los que he pasado, aunque ya se han convertido en alas y plumas que la hacen volar, tan ligera como grave. Sólo ahora que tengo peso, sé volar" Alessandro D´Avenia.

domingo, 30 de mayo de 2010

MERITUM MEUM MISERATIO DOMINI


Lo primero que hago al ver esta pintura de Rembrandt es fijarme en las manos del Padre. Es que siempre que miramos esta imagen nos conmovemos por ese abrazo, precisamente por reconocerlo en la propia experiencia... todos somos hijos. Hemos recibido alguna vez este abrazo del padre.

Preparando esto, junto a una amiga más grande hace unas semanas, pensábamos (por la ropa del hijo, porque ¿qué nos dice? Ahora recién ve sus ropas gastadas, seguramente. “perdóname por ir con los zapatos sucios frente a ti”; por el abrazo del padre) en la historia de este momento... ¿qué hay antes de este abrazo, históricamente hablando? La espera del padre... nunca pensamos en su espera, y sin embargo es esta tensión la que suscita todo lo demás. Es una escena dramática: ¿Cómo habrá sido deseado el regreso del hijo por el padre? ¿cómo habrá sido antes esa despedida? ¿dónde estaba mirando el padre para amar así a su hijo, dejándolo libre, incluso de traicionarlo, de negarlo? ¿qué define al padre?

Porque un hijo que se va, que corta la relación es uno que niega al padre...pero no sólo al padre, sino su condición de hijo. El hijo no conoce el dolor de romper la relación, sino por el rostro de su padre, por ese rostro tenso... que ama libremente. "He tenido piedad de tu nada, he tenido piedad de tu odio hacia mí. me he conmovido porque tú me odias. como un padre y una madre que lloran de conmoción por el odio de su hijo. No lloran porque los hiera, lloran de conmoción, es decir, con un llanto totalmente determinado por el deseo del bien de su hijo, del destino de su hijo: que el hijo cambie, por su destino: que se salve. es una compasión, una piedad, una pasión" (“¿se puede vivir así?”. Don Gius). Esto lo reconoce el hijo no en el reproche del padre, sino en esa búsqueda conmovida de él. “Un padre es el que nunca deja de esperar”... es ilógico, es imposible que alguien ame tanto... ¿Hemos visto esto como para creerlo? Un padre que ama, que abraza para hacerme libre... ¿dónde mira el padre para amarme así, para mostrarme esa conveniencia? ¿de dónde viene la luz de esta escena?

No es el irse el problema, no es el traicionar como verbo el problema...es el irme de ti, el traicionarte a ti, rostro amado... padre amado. ¿dónde estás mirando Tú? Quiero mirar ahí también yo, amar como Tú amas.
Dar ese paso del querer al amar... y ¿qué es amar?

Lo sé bien... porque Tú me amas...yo te quiero... quiero amar. Nos une un hilo transparente, el más fuerte, y ese hilo nos une “para abrazar el mundo”... esa es la clave... Tuyo “para abrazar el mundo”... es una conmoción inevitable la de los que contemplaban ese abrazo... es como si se detuviese todo para mirar ese “espectáculo”... como si ese gesto quisiera iluminar todo lo demás, incluso los rostros de los que miran celosos... este abrazo es lo que constituye mi rostro.

1 comentario:

valeska dijo...

Un saludo "cordial" a quien escribió en la entrada de Mounier... ¿quién eres tú?

"Todo yo soy una pregunta a la que no sé dar respuesta"
(P. P. Pasolini)



"Él poseía una ingenuidad que le permitía mirar las cosas de nuevo, como si nadie las hubiese contemplado antes que él. Contemplaba al mundo con ojos nuevos, asombrados".
(L. Jonas)