"Scribere me aliquid et devotio iubet"

"Scribere me aliquid et devotio iubet" San Bernardo de Claraval

Ya no le temo al blanco...

"Noto mis palabras libres y a la vez con peso. El peso se lo dan los hechos por los que he pasado, aunque ya se han convertido en alas y plumas que la hacen volar, tan ligera como grave. Sólo ahora que tengo peso, sé volar" Alessandro D´Avenia.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Hay días...



"Pienso que has debido ser recibida a tu llegada por una carta desalentadora. ¡ Qué quieres! , hay dias en que quiero ser joven, alegre, simple, idílico y otros en que siento la necesidad de dejarme invadir por la grandeza de lo trágico y de la soledad de todo lo que pasa. Cuando estoy poseído de unos sentimientos, condeno a los otros, e inversamente; pero en el fondo los dos tipos son ricos, los dos necesarios. Mientras que no estemos en la luz hemos de resignarnos a esta pobre sucesion y estos eternos comienzos de Viernes Santo y de Pascua. Y a los amigos no debemos ocultarles los dias del calvario, so pena de privarles de la mitad de nosotros mismos. Por esto te he descrito con tanta sencillez mi domingo." Mounier

jueves, 29 de septiembre de 2011

Llévame contigo


"Para mantenerme siempre fiel a mí misma hago el siguiente voto: de hoy en adelante y durante el resto de mi vida prometo mirar siempre el mundo con asombro" Llévame contigo. David Grossman

"`¿Soñando?`La monja dio un respingo, como si se hubiera encontrado con un amigo en un lugar en el que todos le eran desconocidos. `Pero ¿realmente soñando? ¿y además recibiendo un salario? ¡Mira si estás platicando! ¿quién ha dicho que tú no sabes meldar cosas interesantes? ¿y qué sueñas? Cuenta`. Y entrechocó las rodillas como muestra de alegría. Asaf estaba muy turbado y le explicó que no es que soñara exactamente, sólo así, despierto, pensaba en todo tipo de cosas... `Pero ¿en qué cosas? ¡Esa es la cuestión!`, dijo la monja, abriendo sus rasgados ojos, en los que algo definitivamente diabólico se agitaba ahora. Su rostro expresaba una seriedad y un interés tan profundos, que Asaf, completamente confundido, se quedó mudo, porque ¿qué iba a contarle? (...) Se quedó mirándola mientras los ojos oscuros de ella seguían clavados en los labios de él esperando sus palabras, y en un instante de locura pensó en contárselo un poco, ¿por qué no?, pensó, por divertirme, porque de todos modos no va a entender nada de todo eso, miles de años luz separan mi mundo del suyo, pero la monja le dijo: `¿y ahora qué te sucede? ¿has vuelto a quedarte mudo, amigo? ¿has perdido de repente la facultad de hablar? ¡No debes silenciar lo que ya has empezado a contar!`.
Asaf Balbuceó que se trataba simplemente de una historia muy tonta. `No, no, no´, protestó la mujer batiendo palmas. `No hay historia que sea tonta. Sábete que todo lo que se cuenta llega a juntarse en algún punto a una gran verdad, aunque aparentemente nos resulte incomprensible!" Grossman.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

«La Sagrada Familia hace desear a lo grande»


Paola Ronconi
08/09/2011

Movidos por la belleza. Es lo que les sucede a las muchas personas que cada día visitan la Sagrada Familia de Barcelona. Y es también lo que los responsables de la exposición sobre la basílica catalana querían comunicar a través de un recorrido por los paneles instalados en el Parque del Retiro de Madrid durante la Jornada Mundial de la Juventud. “Moved by Beauty” ha sido para muchos jóvenes una parada inesperada en el camino, una visita visual que les ha permitido conocer un lugar fascinante del cristianismo español.
La idea del cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y responsable del comité organizador de la JMJ, era mostrar a los peregrinos la devoción española, su catolicidad. «Cuando nos llamaron de la secretaría de la JMJ para encargarnos la preparación de una de las exposiciones, aún no lo teníamos todo muy claro, pero sí que queríamos comunicar la fascinación que hemos experimentado nosotros», explica Chiara Curti, arquitecta y comisaria de la exposición. «Junto a otros amigos, organizamos algunas visitas guiadas a Barcelona para ver la obra de Antoni Gaudí. Vivir junto a la Sagrada Familia despierta el deseo a lo grande, no sólo por sus dimensiones sino por aquello a lo que su arquitectura remite continuamente. Así que nos dijimos: mostremos qué es lo que sucede cuando uno está delante de esta belleza».
El grupo de organizadores, entre ellos Carmen Giussani, directora de Huellas y miembro del comité científico, se reunió con los responsables de la construcción de la catedral: con José Manuel Almuzara, presidente de la Asociación pro-Beatificación de Gaudí y arquitecto; con Jordi Faulí, también arquitecto y co-director de la obra del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia; y con Etsuro Sotoo, escultor que continúa la obra del genio catalán. Un encuentro que podía haber quedado reducido a una formalidad, pero sin embargo «nos bastó con seguir el hilo que el Señor había puesto en nuestras manos», cuenta Diego Giordani, para que el resultado fuera completamente distinto a algo formal; al contrario, lo que allí comenzó fue la pasión por entender bien la obra de Gaudí. «Cuanto más avanzábamos, más conscientes éramos de que estábamos recorriendo un camino que no era nuestro». Ese misterioso hilo ha hecho que de aquellas relaciones formales naciera una amistad fraterna. «El trabajo sobre la exposición ha permitido incluso a los “adictos al trabajo” entrar aún más en lo que Gaudí tenía en mente. El propio arzobispo de Barcelona, el cardenal Martínez Sistach, cuya opinión era para nosotros muy importante, pues es el presidente del templo expiatorio, vino hasta el Parque del Retiro y estuvo mucho tiempo con nosotros, conmovido por lo que estaba viendo», relata Chiara.
Las cinco partes de la exposición describen lo que les sucede a muchos de los visitantes de la Sagrada Familia. «Todo empieza con un fiat, con la disponibilidad para ponerse delante de la realidad. Como la Virgen: acepto que pueda sucederme algo», explica Chiara. «Misterium: te das cuenta de que hay multitud de detalles que hablan del todo (como las particularidades arquitectónicas de la iglesia) y te ofrecen la posibilidad de entrever el destino grande al que estás llamado en medio de la banalidad de cada día. Kefas, el nombre que Jesús dio a Pedro. Uno se siente llamado y hasta tu nombre cambia porque ya no eres la misma persona que antes. Ora et labora: apenas eres llamado, tienes el deseo de hacer algo, de ponerte manos a la obra. De hecho, muchos visitantes nos pedían trabajar con nosotros. Ninguno quedaba indiferente. Se iban con el deseo de contárselo a todo el mundo: sursum corda, con el corazón levantado hacia el cielo uno se hace misionero». Las 70.000 visitas pueden decir hasta qué punto la Sagrada Familia «tiene vida propia, puede construir al hombre», como dice Etsuro Sotoo.
Durante los días de la JMJ, en la exposición se podía ver un video en el que aparecen personas impresionadas por la belleza y el significado del templo expiatorio, gente que ha sabido abrir los ojos y el corazón delante de esta obra arquitectónicca, como el padre Aldo Trento, Marcos y Cleuza Zerbini. El video propone algunas secuencias de la consagración del altar que Benedicto XVI celebró en noviembre del año pasado. Y para terminar, un invitado insólito: Bono, de U2, que canta Amazing Grace ante la tumba de Gaudí, en la cripta, durante su visita, en junio de 2009.


El video se puede ver aquí

viernes, 9 de septiembre de 2011

Nostalgia de Ti... ¿podrías acariciarme otra vez?


"Hay tardes en que mi cuarto, que es mejor que Eurodisney y Gardaland juntos, me parece un desván de cosas apagadas. ¿De qué vale la vida si después llega la muerte? Y lo que hay después de la muerte me da miedo. Y aún me da más miedo que después no haya nada. Y me da miedo Dios, que es omnipotente. Y me dan miedo el mal y el dolor. Y me da miedo la enfermedad de Beatrice. Y me da miedo quedarme solo. Y todo este blanco de mierda...
Así que telefoneo a Niko, pero Niko está jugando al fútbol y yo no puedo ir. Entonces telefoneo a Silvia, pero Silvia no está en casa. La llamo al móvil: está desconectado. Le dejo un mensaje: «Llámame cuando puedas».
Silvia, ¿podrías acariciarme como la otra vez? Tengo miedo, Silvia. Tengo un jodido miedo de todo. Tengo miedo de no llegar a nada en la vida. Tengo miedo de que Beatrice muera. Tengo miedo de no tener a nadie a quien poder llamar por teléfono. Tengo miedo de que tú me dejes.
Estoy en mi cuarto y dentro solo hay cosas mudas. Nadie con quien hablar. Los libros están mudos, porque resulta que además no hay ningún Soñador que me explique nada o me convenza de que me podrían gustar. Los cómics están mudos, a pesar de sus colorines. El equipo de música está mudo, porque no tengo ganas de encenderlo. El PC está mudo, porque esa pantalla tan profunda que puede contener el mundo entero, si la miras de perfil no es más que una pantalla plana. Y te preguntas cómo consigue contener tanto mundo, tanto mar, con lo plana que es. Hoy todo está mudo en mi cuarto. Pero no quiero huir. Quiero resistir. Hoy en mi cuarto la tristeza entra a oleadas. Trato de atajarla con una esponja. Doy risa. Resisto unos minutos, luego el miedo asciende, y soy un náufrago en medio de un océano de soledad.
Floto en un desierto completamente blanco: una enorme habitación blanca insonorizada, en la que no se distinguen ni los rincones de las paredes. No sabes dónde está la parte de arriba ni la de abajo, la derecha ni la izquierda... grito, pero todos los sonidos son devorados. De mi boca salen palabras ya podridas. Silvia, llámame, por favor.
Cuando me despierto son las cuatro y el miedo está más lejos, por la sencilla razón de que estoy completamente agilipollado. He desembarcado en una isla desconocida. Busco algo que me ayude a sobrevivir. Los pósters de mi cuarto me miran. Luego veo la carta. Tengo que llevársela a Beatrice. Hay dos problemas. La carta está demasiado estropeada, parece el borrador del borrador de mis apuntes, así que tengo que reescribirla, pero con la zurda no puedo." Blanca como la nieve roja como la sangre. Alessandro D`Avenia.
"Todo yo soy una pregunta a la que no sé dar respuesta"
(P. P. Pasolini)



"Él poseía una ingenuidad que le permitía mirar las cosas de nuevo, como si nadie las hubiese contemplado antes que él. Contemplaba al mundo con ojos nuevos, asombrados".
(L. Jonas)