"Scribere me aliquid et devotio iubet"

"Scribere me aliquid et devotio iubet" San Bernardo de Claraval

Ya no le temo al blanco...

"Noto mis palabras libres y a la vez con peso. El peso se lo dan los hechos por los que he pasado, aunque ya se han convertido en alas y plumas que la hacen volar, tan ligera como grave. Sólo ahora que tengo peso, sé volar" Alessandro D´Avenia.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Cuando se ha sido amada libremente...


La Libertad
Ch. Peguy • El misterio de los santos inocentes


Dice Dios (...)
Hay que amar a estas criaturas tal y como son.
Cuando se ama a un ser, se le ama como es.
Solo yo soy perfecto.
Quizás por eso mismo se lo que es la perfección
y pido menos perfección a estas pobres gentes.
Yo se lo difícil que es.
Y cuantas veces cuando sufren tanto en sus pruebas
tengo gana, estoy tentado de ponerles la mano bajo el vientre
para sostenerlos en mi ancha mano
como un padre que enseña a nadar a su hijo
en la corriente del rió
y que esta dividido entre dos sentimientos.
Pues por una parte si le sostiene siempre
y si le sostiene demasiado
el niño se confiará y nunca aprenderá a nadar.
Pero por otra, si no le sostiene en el momento justo
ese niño beberá un mal trago.
Así yo, cuando les enseño a nadar en sus pruebas
también estoy dividido entre esos dos sentimientos.
Pues si los sostengo siempre y si los sostengo demasiado
nunca sabrán nadar ellos solos.
Pero si no los sostengo en el momento justo
esos pobres hijos quizás beban un mal trago.
En eso esta la dificultad, que no es pequeña.
Y esa es la duplicidad incluso la doble cara del problema.
Por una parte es preciso que consigan la salvación por si solos.
Es la regla. Y esta es formal.
De otro modo no seria interesante. No serian hombres.
Además quiero que sean viriles,
que sean hombres y que ganen ellos mismos
sus espuelas de caballeros.
Por otra parte, no deben dar un mal trago
tras sumergirse en la ingratitud del pecado.
Tal es el misterio de la libertad del hombre dice Dios,
y de mi gobierno de el y de su libertad.
Si lo sostengo demasiado, ya no es libre
y si no lo sostengo lo suficiente, se cae.
Si lo sostengo demasiado, expongo su libertad,
si no lo sostengo lo suficiente, expongo su salvación:
Dos bienes desde cierto punto de vista casi igualmente preciosos.
Pues esa salvación tiene un precio infinito.
Pero que seria una salvación que no fuese libre.
Queremos que esa salvación la adquiera el mismo.
El mismo, el hombre. Que se la procure el mismo.
Que proceda en cierto sentido, de el mismo.
Tal es el secreto, tal es el misterio de la libertad del hombre.
Tal es el valor que le damos a la libertad del hombre.
Porque yo mismo soy libre, dice Dios,
y he creado al hombre a mi imagen y semejanza.
Tal es el misterio, tal es el secreto,
tal es el valor de toda libertad
la libertad de esta criatura
es el reflejo mas hermoso que hay en el mundo
de la libertad del creador.
Por eso la valoramos tanto,
y le damos un valor propio.
Una salvación que no fuese libre,
que no viniese de un hombre libre,
ya no supondría nada para nosotros.
Que seria eso. Que querría decir eso.
Que interés presentaría una salvación así.
Una beatitud de esclavos,
una salvación de esclavos, una beatitud sierva,
Porque queréis que me interese.
Acaso gusta ser amado por esclavos.
Si se trata únicamente de poner a prueba mi poder,
mi poder no necesita esos esclavos,
mi poder es suficiente conocido,
ya se sabe que soy el Todo-Poderoso.
Mi poder brilla lo suficiente en toda la materia
y en todo acontecimiento.
Mi poder reluce lo suficiente en las arenas del mar
y en las estrellas del cielo.
No se discute, es conocido,
resplandece lo suficiente en la creación inanimada.
Resplandece lo suficiente en el gobierno,
en el acontecimiento del mismo hombre.
Pero en mi creación animada, dice Dios,
he querido algo mejor, he querido mas.
Algo infinitamente mejor. Infinitamente mas.
Pues he querido esa libertad.
He creado esta libertad, incluso.
Hay muchas gradas en mi trono.
Cuando se ha tenido la experiencia de ser amado libremente,
las sumisiones ya no presentan ningún atractivo.
Cuando se ha tenido la experiencia de ser amado por hombres libres
la postración, las inclinaciones de los esclavos ya no significan nada.
Cuando se ha visto a San Luis de rodillas, ya no apetece ver
a esos esclavos de Oriente tendidos en el suelo
cuan largos son, boca abajo, en el suelo.
Ser amado libremente,
nada tiene ese peso, nada tiene ese valor.
Esa es, desde luego, mi mayor invención.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vale, disculpa por dejarte este comentario apresurado y desatento, pero en mi blog puse algo que quería compartir contigo. La entrada se llama "La Cursilería de la Felicidad".

Un abrazo gigante.

Pd: Tú hablaste con el sardina por el encuentro del día sábado en la tarde? Podemos pasar a tomar helados al bravísimo, o no :D Sería bakant, pero sin Kant, porque sería demasiado fome.
Te quiero, y te dejo otro abrazo de yapa porque hace tiempo que no nos vemos y la ansiedad me come la palma de las manos y el pecho.

"Todo yo soy una pregunta a la que no sé dar respuesta"
(P. P. Pasolini)



"Él poseía una ingenuidad que le permitía mirar las cosas de nuevo, como si nadie las hubiese contemplado antes que él. Contemplaba al mundo con ojos nuevos, asombrados".
(L. Jonas)