"Scribere me aliquid et devotio iubet"

"Scribere me aliquid et devotio iubet" San Bernardo de Claraval

Ya no le temo al blanco...

"Noto mis palabras libres y a la vez con peso. El peso se lo dan los hechos por los que he pasado, aunque ya se han convertido en alas y plumas que la hacen volar, tan ligera como grave. Sólo ahora que tengo peso, sé volar" Alessandro D´Avenia.

lunes, 21 de marzo de 2011

¿Pero la vida es justa?



Línea editorial, terremoto en Japón • cope.es, 12-03-11

El terremoto que ha sacudido Japón este viernes es el mayor que ha golpeado el país desde que existen referencias históricas. Todavía no conocemos la magnitud de la catástrofe que iremos descubriendo en las próximas horas, pero sin duda estamos ante una grandísima tragedia en términos de vidas humanas. Una vez más se nos hace evidente la pequeñez del hombre ante la inmensidad de las fuerzas de la naturaleza, la inconsistencia de ese sueño de autosuficiencia de los contemporáneos. Y sin embargo lo más evidente es que somos como hierba en el campo, un día estamos y al siguiente no. Todo lo que se pueda hacer para evitar catástrofes como ésta es necesario hacerlo. Japón lo ha hecho a lo largo de los últimos años y ese esfuerzo ha servido para limitar los efectos. Pero es inevitable que ante las imágenes que nos llegan a través de la televisión nos preguntemos: ¿pero es justa la vida? Es una pregunta que no podemos acallar. Las vidas segadas interpelan la habitual distracción con la que vivimos nuestra existencia. Ante un acontecimiento de estas características se hace evidente que no sirve cualquier tipo de justicia. O hay una Justicia Infinita que salve a cada uno de los que han muerto y a sus familiares, o todo es absurdo. Las disquisiciones abstractas sobre si Dios ha muerto o no en las costas de Japón, son juegos de distracción. Cuentan dos cosas: saber que la muerte no es el final y la ayuda concreta a los damnificados.


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"Todo yo soy una pregunta a la que no sé dar respuesta"
(P. P. Pasolini)



"Él poseía una ingenuidad que le permitía mirar las cosas de nuevo, como si nadie las hubiese contemplado antes que él. Contemplaba al mundo con ojos nuevos, asombrados".
(L. Jonas)