"Luego me acaricia y el viento vuelve a soplar sobre la barca del cuadro, que avanza con velas desplegadas hacia un puerto que no conozco pero cuya realidad es para mí tan indudable como aquella mano que me ha acariciado. (...) Gracias, por existir. Gracias, porque eres el ancla que me permite no ir a la deriva y porque además eres la vela que me permite surcar los escollos del mar." D´Avenia
"Praevenit, sustinet, implet; ipse facit ut desideres, ipse est quod desideras" San Bernardo
sábado 26 de noviembre de 2011
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Razón y afecto
El objeto es un objeto; puede existir y existe fuera de la mente o en ausencia de la mente. Y, por consiguiente, engrandece la mente, de la que viene a ser parte. La mente conquista una nueva provincia como un emperador, pero sòlo porque ha respondido a la campanilla como una “criada”. La mente ha abierto la puerta y las ventanas porque es actitud natural de lo que hay dentro buscar lo que hay fuera. La mente no es suficiente para sì misma, necesita nutrirse de la extraña y fuerte comida de la realidad.
G.K.Chesterton. Santo Tomás de Aquino.
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