"Scribere me aliquid et devotio iubet"

"Scribere me aliquid et devotio iubet" San Bernardo de Claraval

Ya no le temo al blanco...

"Noto mis palabras libres y a la vez con peso. El peso se lo dan los hechos por los que he pasado, aunque ya se han convertido en alas y plumas que la hacen volar, tan ligera como grave. Sólo ahora que tengo peso, sé volar" Alessandro D´Avenia.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿Dónde estás?



"La respuesta la encontré en un relato del Talmud, uno de los libros más importantes del pueblo judío. En un punto hay una gran discusión entre Rabinos respecto a un pasaje del “Bereshit” (תּיּבּרּשּ) que significa “En el principio”. Es como comienza el libro del Génesis. El pasaje lo voy a comentar de una manera muy rudimentaria y básica, no porque yo lo sepa más sofisticado, sino porque así lo he aprendido y así lo transmito. Después del lío que se armó con la manzana Dios por primera vez habla al hombre (hasta ese momento no lo había hecho), y lo primero que hace no es retarlo; le dice aieca (ﭏיּכּהּ), que significa “¿Dónde estás?” (Gen 3, 9). En ese momento Adán, desnudo, estaba escondido detrás de un arbusto. Es curioso porque nosotros pensamos que para Dios, que todo lo ha hecho y todo lo ve, no debía ser un secreto la ubicación de Adán. Y entonces por qué pregunta “¿Dónde estás?”. Durante muchos años los comentaristas se volvieron locos para entender y explicar por qué lo primero que Dios le dijo al hombre es “¿Dónde estas?”, y no “qué hiciste”. Después de un rato Adán, el hombre, salió de detrás del arbusto y se excusó de lo que había hecho diciendo que todo fue por culpa de la mujer que Dios le había mandado y la mujer culpa a la serpiente y la serpiente al huevo. La conclusión que se sacó luego de estudiar mucho el texto es que Dios le preguntaba a Adán y le sigue preguntando al hombre: ¿Adónde estás parado? En el mundo, en el mundo de cada uno, es como si después de cada acto de tu vida- más allá de qué acto hagas- tenés que responder a la pregunta “Adónde te parás”, o sea si salís a esconderte detrás de un arbusto o enfrentás las consecuencias de tus actos. Todos los días, independientemente de sus creencias, uno debería responder a esta pregunta. Lo que decía en ocasión del premio del Vaticano era que lo que escribo y lo que hago con mis películas de alguna manera es decir “donde estoy”. Le cuento a Dios y al hombre -que es su reflejo- dónde estoy parado. Así es como veo también al hombre; no juzgo sus actos, intento ver los personajes con piedad, ver qué hacen, si se esconden detrás del arbusto o no. Esta es un poco mi visión de la vida y así intento también construir los personajes de mis películas."
Daniel Burman

1 comentario:

Mikel Maiza Catalan dijo...

Hermana, salud:
Creo que no podría ser más apropiada la cita de Chesterton, por lo menos, es lo que me pasó a mí.Hoy mismo he visto a unos frailes o monjes, que no se quienes son los que habitan el monasterio de san Salvador de Valdediós, que van al instituto creo que para aprender español, y entonces los ví, juntos todos como hermanos, y pensé que es en verdad una gran institución la Iglesia (no solo católica, también los ortodoxos y coptos); y que esos hombres han estado siglos con unas reglas parecidas, viviendo como el Padre San Antonio Abad (válgase la redundancia), entregados al estudio, la oración y la compasión, que no son como los pintan Eco o el tipo ese (¿cómo se llama?) , no sé, no quiero recordar nombre de tal bellaco, el escritor de los pilares de la tierra. Esos monjes de aquestos libros... solo se dedican a la sodomia y al asesinato. ¡ya recuerdo! ¡ Por supuesto, anglicano es! Ken Follet.

Bien, a lo mejor no soy el mejor para juzgar a este tipo, que no es sino un politico, pero puedo decir que este hombre no debe de estar bien mentalmente (¡infinitamente peor que yo!).

Aparte de esto, y dejando ensayistas pedantes y politicos que escriben libros entre una maldad y otra, iba a comentarte que había pensado que podiamos, junto con otros hermanos, escribir un blog sobre inquietudes filosoficas y etc. Contesta
si quieres, que yo se lo preguntare a los otros.

Muy atentamente, y sintiendo despedirse,
Mikel Maiza Catalán.

"Todo yo soy una pregunta a la que no sé dar respuesta"
(P. P. Pasolini)



"Él poseía una ingenuidad que le permitía mirar las cosas de nuevo, como si nadie las hubiese contemplado antes que él. Contemplaba al mundo con ojos nuevos, asombrados".
(L. Jonas)