"Scribere me aliquid et devotio iubet"

"Scribere me aliquid et devotio iubet" San Bernardo de Claraval

Ya no le temo al blanco...

"Noto mis palabras libres y a la vez con peso. El peso se lo dan los hechos por los que he pasado, aunque ya se han convertido en alas y plumas que la hacen volar, tan ligera como grave. Sólo ahora que tengo peso, sé volar" Alessandro D´Avenia.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Ojos milagrosos para ver mis ojos: un amigo.

(El día que saqué esta foto debí haber entendido que era ésta la petición: porque ese día había recibido esos ojos milagrosos... para empezar a ver mis ojos...)


Dame ojos milagrosos para ver mis ojos,
circulantes espejos vivos en mí
cristales tremendos, más increíbles
que todas las cosas que ven.

Gilbert Keith Chesterton


Recién entendí a qué se refería con esta poesía (Gilbert la escribió cuando era chiquitito)... ¿quién podría ser el objeto de petición, es decir, esos "ojos milagrosos para ver mis ojos", sino un amigo?
y un amigo más increíble "que todas las cosas que ven"...
Esa poesía la escribió en un tiempo muy oscuro, cuando era chico no tenía muchos amigos (Bentley el mejor), además pasaban muchas cosas tristes por su cabeza, muchos"infiernos vacíos"... y cuando creció un poquito más, su amigo más querido -su hermano- murió en la guerra (justo después de convertirse)... fue tarde que descubrió los ojos del amigo, aunque siempre se buscasen los dos...
Y cuando los encontró, cuando encontró esos ojos, fue el hombre más feliz del mundo mundial, el más feliz (y no porque no se enojara, o porque dejasen de pasar cosas feas, no dejó de "perder" amigos)... estaba cierto de esos ojos, esos ojos para ver sus ojos, esos ojos más increíbles que todas las cosas que ven. Esos ojos que ya jamás lo abandonarían...
Sólo a través de los ojos del amigo se desvelan los propios ojos... sólo a través de la relación con él se desvela mi rostro... y ese Amigo es más maravilloso que todas las cosas que mis ojos ven, porque Él las hace.
Y nunca más le abandonó..."le traicionó mil veces, le malinterpretó mil veces, pero ya no le abandonó...pues ya era suyo"
¡Cielos!, quisiera tener un poquito el corazón de este hombre... un corazón fiel al "presente".

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"Todo yo soy una pregunta a la que no sé dar respuesta"
(P. P. Pasolini)



"Él poseía una ingenuidad que le permitía mirar las cosas de nuevo, como si nadie las hubiese contemplado antes que él. Contemplaba al mundo con ojos nuevos, asombrados".
(L. Jonas)